Rellenamos huecos en mentón, mejillas y patillas con tu propio pelo, folículo a folículo, para conseguir una barba densa, simétrica y definitiva.
Cada vez más hombres llegan a consulta con el mismo motivo: la barba les crece de forma irregular. Mejillas despobladas, huecos en el mentón, patillas que no terminan de conectar o cicatrices de acné y quemaduras donde el vello ya no vuelve a salir.
No es solo una cuestión estética. La barba forma parte de la identidad facial, marca el contorno de la mandíbula y aporta carácter al rostro; cuando crece a parches, muchos pacientes terminan afeitándose siempre, aunque preferirían llevarla. El injerto de barba en Sevilla de Clínica Frontela resuelve ese problema con tu propio pelo y de forma permanente.
Utilizamos la misma técnica de extracción de unidades foliculares que aplicamos en el cuero cabelludo: seleccionamos folículos sanos de la zona donante occipital y los implantamos uno a uno en el rostro, respetando el ángulo, la inclinación y la dirección natural del vello facial. Ese detalle es el que separa una barba creíble de un implante que se nota.
Antes de intervenir realizamos siempre un estudio capilar completo. Si detectamos una caída activa del cabello, valoramos primero el tratamiento de la alopecia en Sevilla, porque estabilizar la pérdida y proteger la zona donante es siempre el paso previo a cualquier trasplante de barba.
Los folículos de la zona donante no responden a las hormonas que causan la calvicie, así que el vello implantado se mantiene de por vida.
Se rellenan solo las zonas que lo necesitan: mentón, mejillas, patillas, bigote o el contorno de una cicatriz concreta.
La extracción es punto a punto, sin bisturí ni tira de piel. Puedes consultar cómo evolucionan las cicatrices tras un injerto capilar y por qué resultan imperceptibles.
Al ser pelo propio, crece de forma continua: podrás recortarlo, perfilarlo o dejarlo largo con total normalidad.
Se realiza en una sola sesión, sin ingreso hospitalario y sin dolor durante el procedimiento.
La línea de la barba se traza en consulta según la forma de tu mandíbula, tus rasgos y el estilo que quieres llevar.
Te lo decimos en una valoración presencial, sin compromiso y con un presupuesto cerrado.
Es un procedimiento indicado para hombres a partir de los 22-25 años, cuando el crecimiento del vello facial ya se ha estabilizado. Los perfiles más habituales en nuestra clínica son:
La condición imprescindible es disponer de una zona donante suficiente. Por eso la valoramos con tricoscopia antes de dar cualquier fecha: si el cabello de la nuca está comprometido, lo prioritario es tratarlo. Puedes consultar el criterio clínico general de sociedades como la Academia Española de Dermatología y Venereología sobre el abordaje médico previo a cualquier cirugía capilar.
Depende de la superficie a cubrir. Rellenar huecos concretos del mentón puede requerir entre 800 y 1.500 unidades, mientras que reconstruir una barba completa con mejillas y patillas puede superar las 2.500. La cifra exacta se determina en la valoración.
La sesión dura entre 4 y 7 horas según el número de injertos. La mayoría de pacientes se reincorpora a su actividad habitual en 4 o 5 días, cuando las costras del rostro ya han caído.
Sí, y forma parte del proceso. A las dos o tres semanas el pelo implantado se desprende y el folículo entra en reposo antes de volver a crecer. Es el mismo fenómeno que explicamos en por qué se cae el pelo después de un injerto capilar.
El crecimiento comienza hacia el tercer mes, a los seis meses la densidad ya es evidente y el resultado definitivo se valora entre los 10 y los 12 meses tras la intervención.
Sí. Pasadas las primeras semanas de cicatrización podrás recortar, perfilar y afeitar la barba como siempre, porque el vello implantado se comporta igual que el resto.
Valoramos tu zona donante, te enseñamos casos reales y te damos un plan concreto con número de injertos, tiempos y precio cerrado. Sin compromiso.